Crónicas Eróticas

Palmeras de verdad

Agosto 11, 2008 · 3 comentarios

Cuando la ves en la película decís “naaaaaaaah jatedejoder…”. Por eso todavía me sorprende lo que me pasó la otra noche. El boliche equis quedaba en un lugar de la ciudad que no suelo frecuentar, pero –para mi sorpresa- estaba muy bien. Petit hotel reciclado, tres pisos, mucha onda. Chicas rapadas y con kilt se cruzaban con rugbiers y blondas de mi distrito. Sonaban los ‘80s a pleno. En un rincón descontrolado bailábamos mi hermana y yo, olvidándonos del mundo. Hasta que lo vi: morocho. Una pantera escultural, masiva. Morochazo. Una fuerza oscura y ancestral que me llamaba.

* * *

Como tilinga lo fui a buscar y cuando levantó el trago en señal de saludo, puse mi mejor cara de desdén y lo planté. Tarada. Va de nuevo: volví. Dejé que se me acercara. Mis primeras palabras salieron trabadas. Me contó qué hacía de su vida y me dejó que yo hablara de lo que quisiera. Él ya sabía –había aceptado serenamente el llamado de la naturaleza, mientras yo me hacía la civilizada…

* * *

Piel chocolate y piel porcelana se mezclaron entre las palmeras, como la vida secreta de Jane y Tarzán. Eran palmeras de verdad, adentro del cuarto de telo. Y con ese morochazo entre mis piernas, toda húmeda y caliente, me dejé bañar por ese solazo tropical. Sabía a cacao y a pasto, a siesta de verano. Había algo de río también en su piel mulata. Y lo dejé hacer todo. Entregadísima. Lengua, manos, dedos, ombligo, ojos; nada quedó afuera. Nos mezclamos en todas las direcciones, en todos los sentidos, buscando conquistar la mayor cantidad posible de piel. “Qué lindo es ver tu boca ahí”, me dijo. Mi boca estuvo en todas partes…

Mientras nos vestíamos, aún miraba yo con incredulidad esa montaña natural entre mis brazos; su sonrisa extrañamente tierna, sus piernas largas y perfectas.

Me dejó en mi casa, se quedó con un número de teléfono equivocado y mi más absoluta admiración. Fue un ser de otro mundo, un eros de la naturaleza que me honró con su capricho. Qué afortunada.

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3 respuestas hasta el momento ↓

  • Charlotte // Agosto 11, 2008 a 12:58 am | Responder

    que deleite! la historia , el modo en que contaste la historia…me dieron ganas de ese morocho! jjaaa

  • Miranda // Agosto 11, 2008 a 12:26 pm | Responder

    las ganas de un morocho salvajes me parece que son estructurales al ser femenino! Igual después de leer esta historia….se hace agua la boca no?
    Bien Carrie por hacer de una noche de sexo una prosa EXQUISITA.

  • Carrie // Agosto 11, 2008 a 11:30 pm | Responder

    Ay chicas gracias!! Pero es que si lo hubieran visto… hubieran entregado la prosa en un santiamén!! :P

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