Crónicas Eróticas

Entradas clasificadas como ‘Carrie’

Celos

Agosto 23, 2008 · Dejar un comentario

Nunca fui celosa. Jamás. Ni posesiva, ni insegura. Mas bien desapegada. Un poco fría.

Y ahora tengo unos celos bizarros, tempestuosos, incontenibles. Maniáticos. WTF???

Persigo sus rastros como sabueso. Me enloquezco imaginando mujeres del pasado, y las del presente que lo buscan.

Él hace todo para congraciarse conmigo.

No hay caso: alguna de mis yo interiores está como loca. ¿Te podés tranquilizar?

Mierda.

Categorías: Carrie
Etiquetado: , , , , , , ,

Sueño

Agosto 21, 2008 · 2 comentarios

Jugando, me dijiste que podía tener un sueño erótico pero a condición de que te incluyera.

En mi sueño, podía meter mi mano en tu pelo y jugar con tus rulos. En mi sueño, podía darte besos en la boca, en las manos, en los pies. Podía decirte tu nombre al oído y mordisquearte la oreja.

En mi sueño, a veces dormías del lado izquierdo de mi cama y a veces del derecho. Nos enroscábamos un poco, hasta que con paciencia te levantabas a desenredarnos, un poco por ternura pero en verdad porque querías otra vuelta. Yo estaba dormida y eso te gustaba, porque entrabas en mí y te sorprendías de que adentro estuviera tan caliente y tan húmeda. Entraste a llevarte mi vida y a dejarme la tuya.

En mi sueño, yo te llamaba y vos venías, y yo me encerraba en tu cuerpo como una cajita, y me sumergía en tu calor y me dormía.

Categorías: Carrie
Etiquetado: , , , , , , , , , , , , ,

Palmeras de verdad

Agosto 11, 2008 · 3 comentarios

Cuando la ves en la película decís “naaaaaaaah jatedejoder…”. Por eso todavía me sorprende lo que me pasó la otra noche. El boliche equis quedaba en un lugar de la ciudad que no suelo frecuentar, pero –para mi sorpresa- estaba muy bien. Petit hotel reciclado, tres pisos, mucha onda. Chicas rapadas y con kilt se cruzaban con rugbiers y blondas de mi distrito. Sonaban los ‘80s a pleno. En un rincón descontrolado bailábamos mi hermana y yo, olvidándonos del mundo. Hasta que lo vi: morocho. Una pantera escultural, masiva. Morochazo. Una fuerza oscura y ancestral que me llamaba.

* * *

Como tilinga lo fui a buscar y cuando levantó el trago en señal de saludo, puse mi mejor cara de desdén y lo planté. Tarada. Va de nuevo: volví. Dejé que se me acercara. Mis primeras palabras salieron trabadas. Me contó qué hacía de su vida y me dejó que yo hablara de lo que quisiera. Él ya sabía –había aceptado serenamente el llamado de la naturaleza, mientras yo me hacía la civilizada…

* * *

Piel chocolate y piel porcelana se mezclaron entre las palmeras, como la vida secreta de Jane y Tarzán. Eran palmeras de verdad, adentro del cuarto de telo. Y con ese morochazo entre mis piernas, toda húmeda y caliente, me dejé bañar por ese solazo tropical. Sabía a cacao y a pasto, a siesta de verano. Había algo de río también en su piel mulata. Y lo dejé hacer todo. Entregadísima. Lengua, manos, dedos, ombligo, ojos; nada quedó afuera. Nos mezclamos en todas las direcciones, en todos los sentidos, buscando conquistar la mayor cantidad posible de piel. “Qué lindo es ver tu boca ahí”, me dijo. Mi boca estuvo en todas partes…

Mientras nos vestíamos, aún miraba yo con incredulidad esa montaña natural entre mis brazos; su sonrisa extrañamente tierna, sus piernas largas y perfectas.

Me dejó en mi casa, se quedó con un número de teléfono equivocado y mi más absoluta admiración. Fue un ser de otro mundo, un eros de la naturaleza que me honró con su capricho. Qué afortunada.

Categorías: Carrie
Etiquetado: , , , , , , , , , , , ,

La canción de Guenevere

Agosto 10, 2008 · 1 comentario

Carrie es un poco Guenevere.

Todas conocemos el mito del Rey Arturo y sus caballeros de la mesa redonda de la fantástica Camelot. Todas sabemos, también, que el Rey tenía una esposa, Guenevere, que lo traiciona con el último caballero incorporado a la mesa, Lancelot (Richard Gere, sí, ese).

Carrie, como Guenevere, es una inconformista. Tiene altísimas expectativas de un hombre: debe ser romántico, tierno, sensible y al mismo tiempo un buen macho. Ella es una mujer-mujer, no es una tilinga, no es superficial ni banal. Tiene muchos intereses y pretende un hombre con un buen cerebro, un enorme corazón y -sí- un buen pito. Las tres cosas y algo más: Carrie busca ese sentimiento, esa unión indescriptible, la famosa “conexión”, que no es otra cosa que una complicidad a prueba de balas.

Quiere un amigo y amante, un marido y un novio, todo al mismo tiempo, que la haga flotar y crecer. Todo esto, claro, porque ella está dispuesta a dejar el corazón sobre la mesa…

Y bueno, aquí llega el Rey Arturo: un tipo fachero, super carismático, poderoso, amable, tierno… muy platónico todo, no? Pero es que a Carrle le calienta mucho el intelecto. “No existe nada más perfecto”, piensa… y se casa.

Hete aquí que llega Sir Lancelot, un plebeyo –no sólo un plebeyo: un hombre salvaje, que viene de los bosques, que tiene una singular relación con la naturaleza… hasta parece hecho de esa tierra negra y húmeda, perfumado con el pasto verde y las hojas de los árboles, el aire frío y cortante de la Inglaterra medieval. Viene con sus ojitos de “yo te conozco, te conozco mejor que vos; vení para acá princesa” y Guenevere se desarma.

Canta Guenevere, canta. Está indecisa. No sabe qué esperar del amor, no sabe cuál es la verdad. Pero allí está la gracia del asunto: en que tanto ella, como Carrie, como yo, estamos en la búsqueda. Bienvenidas, bienvenidos al tren.

Categorías: Carrie
Etiquetado: , , , ,

Bienvenidos

Julio 9, 2008 · Dejar un comentario

Buenos Aires no es Nueva York. Acá las chicas no se acuestan con cualquiera para después contarlo alegremente; queda, por el contrario, el pecadillo escondido debajo de la alfombra y su deleite es puro secreto culposo.

Buenos Aires es una ciudad con alma de pueblo, un espíritu pacato que azota permanentemente nuestras azoteas como sudestada desatada.

A Buenos Aires no le agrada hablar de sexo, no le gusta la divulgación del erotismo y por eso prefiere los extremos: o bien despliega la vulgaridad más elocuente o bien esconde sus placeres en la intimidad. No elabora teorías sobre la sensualidad ni se pregunta dónde quedaron los perfumes, los sabores, las texturas en un mundo gobernado por el imperio audiovisual.

Bienvenidos a la Buenos Aires destapada.

Categorías: BON APETITE....NUESTRO LUGAR · Carrie