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Jugando, me dijiste que podía tener un sueño erótico pero a condición de que te incluyera.
En mi sueño, podía meter mi mano en tu pelo y jugar con tus rulos. En mi sueño, podía darte besos en la boca, en las manos, en los pies. Podía decirte tu nombre al oído y mordisquearte la oreja.
En mi sueño, a veces dormías del lado izquierdo de mi cama y a veces del derecho. Nos enroscábamos un poco, hasta que con paciencia te levantabas a desenredarnos, un poco por ternura pero en verdad porque querías otra vuelta. Yo estaba dormida y eso te gustaba, porque entrabas en mí y te sorprendías de que adentro estuviera tan caliente y tan húmeda. Entraste a llevarte mi vida y a dejarme la tuya.
En mi sueño, yo te llamaba y vos venías, y yo me encerraba en tu cuerpo como una cajita, y me sumergía en tu calor y me dormía.
Categorías: Carrie
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Cuando la ves en la película decís “naaaaaaaah jatedejoder…”. Por eso todavía me sorprende lo que me pasó la otra noche. El boliche equis quedaba en un lugar de la ciudad que no suelo frecuentar, pero –para mi sorpresa- estaba muy bien. Petit hotel reciclado, tres pisos, mucha onda. Chicas rapadas y con kilt se cruzaban con rugbiers y blondas de mi distrito. Sonaban los ‘80s a pleno. En un rincón descontrolado bailábamos mi hermana y yo, olvidándonos del mundo. Hasta que lo vi: morocho. Una pantera escultural, masiva. Morochazo. Una fuerza oscura y ancestral que me llamaba.
* * *
Como tilinga lo fui a buscar y cuando levantó el trago en señal de saludo, puse mi mejor cara de desdén y lo planté. Tarada. Va de nuevo: volví. Dejé que se me acercara. Mis primeras palabras salieron trabadas. Me contó qué hacía de su vida y me dejó que yo hablara de lo que quisiera. Él ya sabía –había aceptado serenamente el llamado de la naturaleza, mientras yo me hacía la civilizada…
* * *
Piel chocolate y piel porcelana se mezclaron entre las palmeras, como la vida secreta de Jane y Tarzán. Eran palmeras de verdad, adentro del cuarto de telo. Y con ese morochazo entre mis piernas, toda húmeda y caliente, me dejé bañar por ese solazo tropical. Sabía a cacao y a pasto, a siesta de verano. Había algo de río también en su piel mulata. Y lo dejé hacer todo. Entregadísima. Lengua, manos, dedos, ombligo, ojos; nada quedó afuera. Nos mezclamos en todas las direcciones, en todos los sentidos, buscando conquistar la mayor cantidad posible de piel. “Qué lindo es ver tu boca ahí”, me dijo. Mi boca estuvo en todas partes…
Mientras nos vestíamos, aún miraba yo con incredulidad esa montaña natural entre mis brazos; su sonrisa extrañamente tierna, sus piernas largas y perfectas.
Me dejó en mi casa, se quedó con un número de teléfono equivocado y mi más absoluta admiración. Fue un ser de otro mundo, un eros de la naturaleza que me honró con su capricho. Qué afortunada.
Categorías: Carrie
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Bajé del colectivo que me depositaba en ese pueblo, bajé y fue lo primero que vi: morochon, camiseta de Argentina que delataba a más no poder que NO era argentino, tatuajes por doquier, un cuerpazooo que ahora que me acuerdo se me pone la piel de gallina…en fin… un HOMBRE que emanaba olor a hombre y que mis hormonas femeninas (porque jurooo que fueron las hormonas!!!) dedicidieron que TENÍAN QUE TENERLO (adentro).
Este sujeto que vamos a llamar sujeto no para preservar anonimatos ni nada por el estilo, simplemente porque nunca llegué a conocer su nombre, era la encarnación de mi fantasía del guerrillero/revolucionario. Cuando empecé a indagar su historia por los rincones polvorientos de este pueblito (que vamos a llamar pueblito ahora sí para preservar anonimatos) las cosas se volvian turbias, nadie sabia porque estaba ahi, vivía de prestado en un hostal y trabajaba llevando gente ahí (y claro ¿qué mina a la que le anduvieran los 5 sentidos NO iba a seguir a este SEMENTAL?!! Los dueños del hostal hicieron muy buena estrategia de marketing debo admirar). En fin. Les decía: iba acompañado de otros personajes muy bizarros y lo más lejos que llegué en su historia fue que era del país vasco y había altas suposiciones de que pertenecía a la ETA. Como explicarles que todo esto lo único que hacía era aumentar mi apetito sexual por este sujeto. Ahora no había dudas, yo TENÍA QUE TENERLO.
Sin dar más vueltas lo encaré en la cocina del hostal y creo que bastó mi mirada para que se diera cuenta cuales eran mis intenciones. Al minuto estábamos en su cama.
Salvaje, anónimo, fantaseado, veraniego… no podía pedir más.
Categorías: Miranda
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Y de repente llegan esos viejos amigos conocidos de viajes lejanos de amigas.
Fue asì como llegò èl.Desde un lugar donde te hablan en ud. con tonada dulce y entradora. Se sumaba que sòlo tiene 23 años y ganas de estar con una argentina apasionada ( es lo que dice la leyenda chicas, jjja)
Es asì como empieza la historia con Gabriel “el centroamericano”. Debo confesar que no era como lo imaginada, feo. Es, alto, muy rubio, muy lindo cuerpo trabajado en el mar…en el surf..LINDOOO. Me hablaba al oido y bueno. Para què les voy a mentir, me dieron ganas. Muuuchas ganas!
Una noche, le toque la puerta (del cuarto del hostel) Un nudillo tìmido primero, un golpecito màs audaz y me abriò la puerta. Sin palabras, literal. Nos empezamos a besar y besar y besar. Muy buen beso, para empezar. Nos seguimos besando, me trepè encima de el y terminamos a cuatro manos en la cama.
Verano. Mucho calor.
A cuatro manos en la cama estàbamos cuando unas pequeñas gotas de transpiraciòn siento en mi frente. Y en la panza, y en los brazos. Mis pernas estaban empapadas. Un asco!!!!!! Tuve que cerrar la boca para que no entraran esas asquerosas gotas saladas que me mojaban todaaaaaaaaaaaaaa. Unascooooooooooooooo.
Charlotte
Categorías: charlotte
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