Ahora sí, me presento: siguiendo la línea de las autoras de este blog me declaro culpable de concebir al sexo como uno de esos placeres exquisitos que la vida se encargó de darnos para disfrutar. Y si está ahí, ¿¿por qué no??.
Ojo, al mismo tiempo me declaro culpable de romanticismo, de buscar un amor para siempre, de salir desencantada de relaciones frustradas, de anhelar besos, abrazos y caricias.
Miranda es una mezcla perfecta de cinismo y esperanza. Así soy yo. Y estoy acá para contarles mis andanzas.