Crónicas Eróticas

Entradas etiquetadas como as ‘presentación’

La canción de Guenevere

Agosto 10, 2008 · 1 comentario

Carrie es un poco Guenevere.

Todas conocemos el mito del Rey Arturo y sus caballeros de la mesa redonda de la fantástica Camelot. Todas sabemos, también, que el Rey tenía una esposa, Guenevere, que lo traiciona con el último caballero incorporado a la mesa, Lancelot (Richard Gere, sí, ese).

Carrie, como Guenevere, es una inconformista. Tiene altísimas expectativas de un hombre: debe ser romántico, tierno, sensible y al mismo tiempo un buen macho. Ella es una mujer-mujer, no es una tilinga, no es superficial ni banal. Tiene muchos intereses y pretende un hombre con un buen cerebro, un enorme corazón y -sí- un buen pito. Las tres cosas y algo más: Carrie busca ese sentimiento, esa unión indescriptible, la famosa “conexión”, que no es otra cosa que una complicidad a prueba de balas.

Quiere un amigo y amante, un marido y un novio, todo al mismo tiempo, que la haga flotar y crecer. Todo esto, claro, porque ella está dispuesta a dejar el corazón sobre la mesa…

Y bueno, aquí llega el Rey Arturo: un tipo fachero, super carismático, poderoso, amable, tierno… muy platónico todo, no? Pero es que a Carrle le calienta mucho el intelecto. “No existe nada más perfecto”, piensa… y se casa.

Hete aquí que llega Sir Lancelot, un plebeyo –no sólo un plebeyo: un hombre salvaje, que viene de los bosques, que tiene una singular relación con la naturaleza… hasta parece hecho de esa tierra negra y húmeda, perfumado con el pasto verde y las hojas de los árboles, el aire frío y cortante de la Inglaterra medieval. Viene con sus ojitos de “yo te conozco, te conozco mejor que vos; vení para acá princesa” y Guenevere se desarma.

Canta Guenevere, canta. Está indecisa. No sabe qué esperar del amor, no sabe cuál es la verdad. Pero allí está la gracia del asunto: en que tanto ella, como Carrie, como yo, estamos en la búsqueda. Bienvenidas, bienvenidos al tren.

Categorías: Carrie
Etiquetado: , , , ,

Con ustedes señoras y señores

Julio 26, 2008 · 1 comentario

Ahora sí, me presento: siguiendo la línea de las autoras de este blog me declaro culpable de concebir al sexo como uno de esos placeres exquisitos que la vida se encargó de darnos para disfrutar. Y si está ahí, ¿¿por qué no??.

Ojo, al mismo tiempo me declaro culpable de romanticismo, de buscar un amor para siempre, de salir desencantada de relaciones frustradas, de anhelar besos, abrazos y caricias.

Miranda es una mezcla perfecta de cinismo y esperanza. Así soy yo. Y estoy acá para contarles mis andanzas.

Categorías: Miranda
Etiquetado: ,